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Avellano europeo: Con espacio para crecer

Avellano europeo: Con espacio para crecer

14 de febrero de 2018

Rentabilidad facilidad de manejo, posibilidad de mecanización, adaptabilidad climática y presencia en el país del principal poder comprador. Esta suma de factores da como resultado un fruto seco que hoy en día se ubica por debajo del nogal, con unas 20 mil hectáreas plantadas —cifra de la industria, que considera un mayor número de plantaciones que los últimos catastros de Odepa-Ciren (13.110 hectáreas)—. Es así como el avellano europeo se ha convertido en una alternativa de negocio rentable, que si bien enfrenta una serie de desafíos de cara al futuro, podría continuar su boom de plantación.
 

El cerezo o el mismo nogal son cultivos con los que podría competir, pero otro aspecto a su favor y que lo convierte en un negocio atractivo es que requiere de una inversión inicial más baja.
 

Considerando un suelo limpio este cultivo implica una inversión base de $4 millones por hectárea, que incluye la preparación del suelo, plantas, plantación, fertilizantes base y la imple mentación del riego tecnificado, aspecto que corresponde al 50% del valor. Así lo explica Andrés Reyes, asesor técnico y dueño de vivero Agroreyes, quien agrega que al quinto año de producción cuenta con costos operacionales de alrededor de $1.500.000.
 

A su vez, se trata de un fruto que es casi completamente mecanizable por lo que en temporada la necesidad de mano de obra también es menor en comparación con otros frutales. A todo ello hay que sumar el buen nivel de precios, ya que aquí el productor está recibiendo en promedio unos US$ 3 por la avellana en cáscara. Todo ello, sumado a que Chile produce en contra estación y con una calidad elevada es que para Eugenio Ulrici, gerente de Agrichile, una inversión en avellano europeo no sólo puede ser considerada rentable, sino que también segura.
 

Bajo este escenario es que también se presenta como una alternativa a rubros tradicionales que paulatinamente han perdido rentabilidad, como el ganadero, forestal o incluso lechero. Esto se condice a su vez con que presenta una adaptabilidad climática, por lo que se trata de una opción de cultivo para la zona centro-sur y sur del país.
 

Desarrollo óptimo

No es muy exigente de suelo, pero como a cualquier otro frutal no le gusta tener los pies metidos en el agua. Por ello es que se deben buscar terrenos bien drenados en que la capa freática se encuentre de un metro hacia abajo. Este es el análisis que hace Jaime Armengolli, presidente de Agrícola La Campana, quien agrega que el avellano no presenta ningún tipo de problema en suelos que tienen buen drenaje y terrazas fértiles. Incluso, si se tratara de un terreno con alguna dificultad de drenaje se puede solucionar conduciendo el cultivo en camellón.
 

Si hay un factor en cuanto a desarrollo que distingue al avellano europeo es su adaptabilidad climática, lo que se refleja en que se ha establecido desde la Región Metropolitana hasta Osorno con productividad normal. Pero si se deben encasillar las características regulares para el crecimiento de un huerto, a juicio de Reyes la condición pasa por un clima templado con estaciones marcadas, libre de heladas tardías y con un mínimo de 700 horas de frío.
 

Si bien se trata de un cultivo que resiste bien las bajas temperaturas en invierno, se debe considerar que es sensible a las heladas primaverales, ya que al ocurrir en el periodo de brotación pueden afectar la fecundación y, consecuentemente, la producción.
 

Asimismo, Ulrici agrega que se deben evitar los sectores que se caracterizan por la baja humedad del aire, que en asociación a vientos y temperaturas elevadas en verano, puede provocar el desecamiento de las hojas y afectar el desarrollo general de las plantas. Bajo estas condiciones, entonces, si se trata de buscar la zona óptima para el desarrollo del avellano europeo, se debe mirar hacia la zona centro-sur y sur del país. “El Valle Central de Chile presenta condiciones edafoclimáticas óptimas para el desarrollo del cultivo desde la Región del Maule hasta la Región de Los Lagos. El cultivo se ha ido adaptando bastante bien a las diferentes condiciones edafoclimáticas de estas regiones y ha entregado producciones buenas tanto en la zona central (Maule) como en la zona sur (Araucanía hacia el sur)”, comenta Ulrici, quien añade que las técnicas de manejo se deben pensar en relación a las condiciones en que el agricultor decide establecer su huerto.
 

En las regiones del sur, donde la cosecha a menudo coincide con el inicio de las lluvias, es fundamental cosechar y secar la fruta de la manera más rápida posible para así garantizar que el producto tenga una calidad elevada y que no se desarrollen los procesos de pudrición debido a prácticas de postcosecha inadecuadas. Asimismo, en condiciones de elevada humedad se tendrá que poner más atención a las aplicaciones de control de enfermedades.
 

La presencia de un grande 

Sin duda que la menor inversión inicial, su rentabilidad y adaptabilidad climática han sido factores que han contribuido al desarrollo del avellano europeo a nivel nacional. Pero un aspecto que ha resultado de vital relevancia es la llegada de Ferrero, el principal actor de la industria a nivel mundial. En nuestro país opera a través de la filial Agrichile, sin cuya presencia no se hablaría de dicha especie en los términos que se hace hoy en día. Así lo indica Pablo Grau, investigador de INIA, quien agrega que se trata de un poder comprador que ofrece un precio premium por esta fruta: entrega aproximadamente un dólar más en comparación con el precio internacional por la variedad Tonda di Giffoni.
 

El hecho de que se trate de un cultivo escalable en términos de hectáreas, dado que es mecanizable, es lo que a juicio de Álvaro Jiménez, ex presidente de Chilenut, incrementa el interés por este cultivo. Sin embargo, agrega, una limitante pasa por la disponibilidad de plantas. “Ferrero ha manifestado gran interés por el producto, los mercados siguen buenos; no hay ninguna razón para que no siga el boom de la plantación de avellano europeo. Se ha avanzado en la polinización de la fruta, que era el talón de Aquiles y no permitía producciones muy altas. Yo creo que vamos a ver muchísimos proyectos este año que viene y los siguientes también en la medida que haya disponibilidad de plantas”, comenta.
 

Al avanzar en términos de hectáreas este producto se podría acercar a lo que es el nogal hoy en día. Sin embargo no se trata de la única tarea pendiente: modernización del cultivo y material genético son algunos de los desafíos que enfrenta.
 

Modernización pendiente

Contar con una producción de alta calidad y con buenos rendimientos es uno de los principales desafíos que enfrenta esta especie y que de alguna manera la podría acercar a lo que es el nogal hoy en día, ya que entre ambas existen diferencias entre los potenciales productivos. Hace unos cinco años, según recuerda Jiménez, los niveles de cinco toneladas eran lo que se consideraba bueno en los nogales, valor que hoy en día sube a siete toneladas. Esto se atribuye a la modernización en el manejo del huerto, considerando por ejemplo podas especiales, formación y nutrición. Tecnológicamente el avellano europeo ha evolucionado más lento que otros frutales, por lo que debe modernizarse. Este es el análisis que plantea Miguel Ellena, investigador de INIA, quien señala que esta tarea la están llevando a cabo a partir del desarrollo de portainjertos clonales que permitan la reducción de vigor y la conducción de huertos en alta densidad para superar el potencial de rendimiento.
 

“Chile tiene la oportunidad de liderar a nivel mundial el desarrollo tecnológico del avellano europeo, impulsando la modernización del cultivo a partir de la incorporación de herramientas de control de vigor tales como el uso de portainjertos enanizantes y semi-enanizantes que permitan aumentar la densidad de plantación de los huertos de quinientos árboles a más de mil árboles por hectárea, y con ello adelantar la entrada en producción e incrementar significativamente la producción por unidad de superficie”, explica y señala que los resultados preliminares han permitido anticipar la entrada en producción de los huertos experimentales en una a dos temporadas dependiendo de la combinación portainjerto/variedad e incrementar el rendimiento acumulado por unidad de superficie respecto a huertos establecidos con árboles auto-enraizados.
 

“La meta con esta tecnología es superar los 5.000 K/ha de avellanas a partir del  5-6 año. En huertos de tercer año durante la cosecha 2018 se esperan rendimientos de 1.600-2.000 kg/ha de acuerdo a la carga presente actualmente en los árboles, particularmente para la variedad Tonda di Giffoni”, añade Ellena.

Contar con una trazabilidad completa de los huertos es otro desafío que suma Victoria Salas, quien se desempeña en el soporte técnico de las asesorías de Agroreyes, lo que en conjunto con los productos de calidad e incremento de la  productividad, señala, logrará situar a Chile dentro de los países importantes en producción y lo acercará a nuevas tecnologías y prácticas productivas. Pero lo más importante es que lo convertirá en un país atractivo para nuevos poderes compradores o la apertura de nuevos canales de comercialización.
 

Las variedades reinas

El buen comportamiento productivo ha hecho que Tonda di Giffoni haya sido la variedad más utilizada en Chile los últimos años. Pero un factor que ha ayudado a su alta productividad es la incorporación de un segundo cultivar: Barcelona. Según explica Salas se trata de una variedad que lleva muchos años en Chile y a la que se le da mucha importancia para huertos mixtos con Tonda di Giffoni, dado su aporte de polinización y productivo en un proyecto. Entre los beneficios de ambas variedades destaca que han presentado una alta adaptabilidad a las diferentes condiciones edafoclimáticas de las áreas de cultivo y una productividad elevada. Pero según aclara Eugenio Ulrici también se destacan por sus óptimas características industriales: forma redonda, calibres pequeños, blanching —remoción del perisperma después del tostado— y buen aroma, factores que hacen que la fruta de estas variedades sea la más requerida por la industria de transformación.
 

En paralelo a estas variedades se están comenzando a probar otras de origen italiano y estadounidense, cuyo comportamiento en nuestro país no se encuentra totalmente validado por huertos comerciales adultos y con un histórico de producción.
 

A nivel general, ninguna variedad es del todo perfecta desde el punto de vista de las propiedades agronómicas y exigencias del mercado, siendo necesario mejorar sus características considerando los recursos genéticos presentes, en particular en la especie Corylus avellana L. Este es el análisis que hace Ellena respecto al recambio varietal, por lo que INIA apunta a obtener nuevas variedades de alta calidad industrial (frutos redondos, cáscara delgada, alto rendimiento al descascarado, buen desprendimiento del perisperma luego del proceso de tostado), árboles más compactos con arquitecturas de planta que permitan densificar los huertos, abundante floración y maduración más temprana para evitar las lluvias durante la cosecha, en especial para el sur del país.
 

“El desarrollo de nuevas variedades es la base para el mejoramiento de la competitividad del rubro, de ahí que estamos en los comienzos de un programa de mejoramiento genético del avellano europeo en Chile, primero con el rescate y selección de germoplasma introducido por los inmigrantes europeos y con la introducción de germoplasma desde Europa y Asia. Cabe destacar, la importancia de la adaptabilidad de las nuevas selecciones y futuras variedades a las condiciones agroecológicas locales, puesto que muchas variedades de Corylus avellana han presentado solamente buena adaptación a las condiciones agroecológicas de su lugar de origen.
 

Es por ello, la importancia que reviste el desarrollo de variedades propias. Estos materiales serán evaluados en todo el territorio nacional donde se producen avellanas desde la Región del Maule hasta la Región de Los Lagos de manera de poder contar con información sobre su comportamiento agronómico”, profundiza Ellena.
 

Actualmente el avellano europeo se trata de una especie que cuenta con 20 mil hectáreas a nivel nacional, pero todos coinciden en que seguirá avanzado. Y es que según proyecciones de Agroreyes, en 2018 puede llegar a 24 mil hectáreas, para alcanzar las 30 mil al 2020. Con algunos desafíos de cara al futuro, sólo el tiempo dirá si llega a equiparar al actual emblema de los frutos secos.

 

Fuente: Mundoagro.cl